Cuando uno se sienta a la mesa de Tablas del Campillín, es inevitable que el objetivo principal sea el monumental cachopo asturiano. Sin embargo, la experiencia gastronómica en este local no estaría completa sin la cuidadosa selección de bebidas y entrantes que lo acompañan. Campillín ha entendido que el éxito de un plato icónico reside en el ecosistema culinario que lo rodea.
1. La Protagonista de la Mesa: Una Carta de Sidras Impecable
La sidra es el alma de la hostelería asturiana, y Campillín honra esta tradición con una carta que satisface tanto al neófito como al experto.
- Variedad y Origen: El restaurante pone énfasis en las sidras con Denominación de Origen Protegida (DOP), ofreciendo una muestra de los mejores llagares de la región. Esto garantiza al comensal que la bebida que acompaña su comida es un producto local de la más alta calidad.
- El Ritual del Escanciado: En Campillín, la tradición no se negocia. El escanciado, más allá de oxigenar la sidra para potenciar su sabor, es un espectáculo cultural. El personal se encarga de servir el «culete» de sidra con la maestría esperada, manteniendo viva la esencia de la cultura de la sidra.
2. Los Teloneros Perfectos: Entrantes que Preparan el Paladar
Antes de que el gigantesco cachopo aterrice en la mesa, hay una serie de entrantes asturianos que son la antesala ideal. Estos platos no solo son deliciosos, sino que están diseñados para complementar, no para saturar:
- Los Imprescindibles: La carta suele destacar las croquetas caseras (de cabrales o compango), el chorizo a la sidra y, en temporada, unos buenos erizos o oricios. Estos aperitivos ligeros y con sabor a mar y tierra preparan el paladar para la contundencia del plato principal.
- Platos de Cuchara: Aunque el cachopo sea el rey, platos como la tradicional fabada asturiana o las fabes con almejas a menudo encuentran un hueco en la carta, perfectos para compartir y probar un bocado más de la gastronomía regional.
3. El Broche de Oro: Postres de Tradición Casera
Ninguna comida asturiana se considera terminada sin un postre que honre la repostería de la abuela. Campillín destaca por mantener la sencillez y el sabor de los dulces tradicionales:
- Arroz con Leche: Servido a la manera asturiana, requemado con azúcar para formar una capa crujiente y caramelizada, es el postre estrella y un final refrescante.
- Casadielles y Frixuelos: Otros postres de temporada o del día que ofrecen un toque dulce y frito, perfectos para cerrar con broche de oro la experiencia culinaria.
Conclusión: Una Experiencia Redonda
Tablas del Campillín no es solo un restaurante donde se come un excelente cachopo asturiano; es un espacio que celebra la gastronomía de Asturias en su totalidad. Desde la sidra correctamente escanciada hasta los postres que saben a hogar, la oferta complementaria está perfectamente diseñada para que cada visita sea una inmersión completa en el sabor y la tradición del Principado.